Su
construcción, sobre una basílica románica, se inició en el sigli XIII. Destacan
las capillas de San Olegario y San Clemente. El museo, la capilla y la puerta
de Santa Lucía.
En el interior de la Catedral es una bella expresión del gótico del siglo
XIV. En su interior cabe destacar el fabuloso coro, muy bien conservado.
En la cripta está enterrada Santa Eulalia, antigua patrona de la ciudad.
La
fachada principal es la obra más reciente de la catedral: de fines
del siglo XIX y principios del XX. Con su cimborrio, que tiene una altitud
de 70 metros. Normalmente el cimborrio se encuentra sobre el falso crucero,
pero en la Catedral de Barcelona se encuentra sobre el atrio de la entrada
principal.
Esta fachada había estado proyectada de antemano por el maestro Carlí
(Carles Galtés de Ruan) el 27 de abril de 1408, según consta
en el pergamino que actualmente se conserva en la sala denominada «de
la traça» (del trazado); Carlí la diseñó
con 111 figuras, más la central que representaba la Maiestas Domini,
y en el que puede adivinarse, lo que después proyectó y construyó
el arquitecto José O. Mestres, gracias al mecenazgo del señor
Girona y de sus hijos a principios del siglo XX. El cimborrio, las dos torres
laterales y la fachada principal fueron terminadas en el año 1913.