El timbré
sonó con insistencia...
Ring...ring...ring...
Agapito, que estaba viendo el resumen de la jornada deportiva, se levantó
renegando. Estaba solo en casa, María, su mujer, estaba de compras
con su madre.
-¡Joder! -decía Agapito mientras se dirigía a la puerta
de entrada- Hoy que me quedo tranquilo vienen a tocarme las narices...
El timbre continuaba sonando con insistencia.
«Ring... Ring... Ring...»
-!Ya voy, ya voy! -vociferó.
Su cara cambió por completo al abrir la puerta. Dos esculturales
jovencitas, una morena y la otra rubia, con voz mimosa le dijeron al unísono:
-¿Es usted el señor Agapito?
Era tal el asombro que le producía contemplar a tan esculturales
muñecas que no contestó. Simplemente sus ojos iban incrédulos
de una a la otra... Y, además, no salía de su asombro ya que
ambas eran idénticas, salvo por el color del pelo.
La rubia, avanzó un paso y le dijo:
-Verá, nosotras pertenecemos a una asociación de personas
que salen de lo común...
Agapito ni mu....
Entonces avanzó la morena.
-Verá, mi hermanita quizá no ha sabido explicarse. Yo creo
que lo mejor es que entremos y le pondremos al tanto de que se trata...
¡Hostia! -pensó Agapito- Solito en casa y estos monumentos
pidiendo entrar...
-¿Qué? ¿Pasamos?
-¡No faltaría más! -dijo haciéndose a un lado.
Las aposentó en el sofá y él se sentó frente
a ellas, que por cierto, las chicas, al sentarse se cruzaron de piernas
y la visión, como una panorámica, de las espléndidas
pantorrillas de las gemelas casi lo dejan turulato -Bueno, verá -empezó
la morena- Ya le hemos dicho lo de la asociación. Pero antes de continuar
he de advertirle que no entra como socio cualquiera. Hay que reunir ciertos
requisitos...
Agapito notó que el cuerpo se le empapaba de sudor... Aquello era
demasiado para él...
Bruscamente se levantó y dijo:
-¿Les apetece un refresco?
Rubia y morena se miraron.
-Si es tan amable... -dijo una de ellas- Pero nosotras sólo tomamos
Wisky con soda...
-No hay problema. Visquise tengo de las sobras de Navidad. No sé la marca, pero debe de ser bueno. Estaba de oferta en el super.
Y sin más se fue a la cocina. Pasados un par de minutos Agapito,
apareció con tres vasos, la botella bajo el brazo y en la otra mano
una botella de gaseosa. Lo depositó sobre la mesita del centro, puso
el Wisky en los vasos y cuando cogió la gaseosa se dio cuenta que
ambas chicas iban a decir algo.
-No se preocupen. Ya sé lo que están pensando, pero les aseguro
que antes de traer la gaseosa la he probado en la cocina y no está
pasada. La marca «soda» nosotros no la gastamos...
-No se preocupe -dijo la rubia agarrando el vaso antes de que vertiera la
gaseosa-. Lo tomaremos en seco
Y dirigiéndose a su hermana continuó:
-Ves, hermanita, ya te decía yo que seguro que ha sido él
quien......
-Eso lo veremos cuando nos conteste las preguntas. Una cosa es lo que hemos
leído en la revista Publi 2000 y otra muy distinta lo que pueda ser
la realidad. Ya sabes que este señor siempre niega lo que de él
se publica...
-¡Alto, alto! -cortó Agapito- No me dirán ustedes que
se creen lo que publica ese escritorcillo del tres por cuatro que no sabe
ni donde tiene la mano izquierda.
-Pues por eso hemos venido, señor Agapito. Si fuese cierto lo que
se dice de usted ya se habría levantado un monumento en la sala de
conferencias...
-¿Monumento? ¿Para qué? -preguntó extrañado.
-Pues que como usted no hay dos...
-Pues en eso tiene razón. Precisamente el otro día supe eso
de la «pasta» y lo del «molde». Mi padre puso la
pasta pero el molde lo rompió mi madre cuando nací.. Así
que ya ven que soy único. Lo que pasa es que...
-Bueno, bueno... Pare el carro que las preguntas las haremos nosotras y
con sus respuestas aclararemos el asunto.
-¿Qué asunto? -volvió a preguntar extrañado.
-Pues el que nos ha traído hasta su casa.
-¿Y quien les ha traído a mi casa? Yo no he visto nadie más
en la escalera...
La morena miró a la rubia, le hizo un guiño y le dijo en el
oído:. -Esto marcha hermanita. Anda, suelta el rollo
que ahora ya está a punto...
Bien -dijo la rubia- Veamos si nos puede aclarar un pequeño asunto.
Resulta que en una cesta hay dos manzanas y una pera. Un mono está
subido a lo alto de la lámpara y el gato sobre la mesa tratando de
alcanzarlo. Llueve y no tiene paraguas. La pregunta es: Se mojaría
usted.
-Bueno, yo... La verdad es que no comprendo muy bien lo que han dicho. Lo
del mono me queda claro pero, que no haya un plátano en la cesta
habiendo un mono en la casa...
-Usted sólo ha de responder la pregunta. Lo demás corre de
nuestra cuenta...
-¡Ah, no! el Visquise invito yo...
-Vale... Pero... ¿y la respuesta?
-Pues como que yo tengo paraguas no me mojaría.. ¿Quieren
verlo?.
-Vayamos a la segunda pregunta.
-A su mujer, que está barriendo, se le rompe la escoba. Usted que
lo ve ¿qué haría?.
-Esta si que es buena... ¡¡Me pondría a dar saltos de
alegría!!.
La
Chispa por: E .Borrell
Edición
nº 88 - 15/Mar./15Abr./2002
Agapito
-¿Y
eso? -pregunto la morena.
-Pues... por lo menos ese día me libraba de corretear por el piso.
Las dos hermanas se miraron, se encogieron de hombros y continuaron las
preguntas:
-Dígame, sin pensarlo dos veces, un deseo...
-¡Claro que lo tengo!; que eso de rompérsele la escoba pasase
cada día...
-¿Sólo eso pediría? ¿Acaso no le importa ser
famoso? Ser, por ejemplo un rey...
-Verán, ya soy el rey de la casa, y más famoso de lo que soy...
¡¡La escoba, la escoba si que es un buen deseo!!.
-Vamos pues a otra pregunta: Está en el desierto muerto de sed. Se
arrastra por el suelo y tropieza con una botella llena de agua. ¿Qué
le diría al Todo Poderoso?.

-Verá; lo cierto es que, el señor Ministro, recibió una carta en la estaba fotocopiado un e-mail que usted mandó a un familiar suyo... ¿Sabe a que e-mail nos referimos?.
-Bueno, supongo que se refieren a uno que mandé desde la casa de un amigo que tiene «urdinador». Le comentaba que tenía que llamar al pariente, que me instaló una centralita de teléfono, para decirle que no funcionaba bien. Él amigo me dijo que, sin gastar un duro, se le podía comunicar por eso que llaman «linternet» ya que en la tarjeta estaba su dirección de correo... Pero no sé que importancia puede tener para el «Menestro» eso...
-Verá, poca importancia tendría si no hubiese sido que «alguien» ha puesto en Internet una página con su e-mail. Y esa página la pueden ver desde todo el mundo...
-Continuo sin saber porque se preocupa el señor «Menestro...»
La morena sacó un sobre y extrajo una hoja en la que estaba el e-mail mandado.
-Mire, para que se de cuenta. Le voy a leer lo que usted escribió, frase por frase tal como usted lo hizo.
-Yo, ya ni me acuerdo... -dijo con desgana Agapito.
-Pues preste mucha atención porque la cosa es más grave de lo que parece.
Y muy lentamente empezó a leer:
Dirigido al técnico «arregla cosas» de la familia:
Tú italaste centralo telefrono... Vamo a ve; Mi telerfono ar levantalo da comunikueison. Peorsito lo tergo si me yamar de fruera. El payo etá mudo y los demas putos tefronos suenar de puta madre. Ningur presente er la casssa pue comunica cormigor, pero... je,je,je... Yo si poder dar tabarra a toos...
Yo, tambier poder dar coñazo a llos que no estran en mi casa. Maracar números y... ¡joder! si oirel rig, rig o tuuuu, tuuu, de los dema.
¿Como joderse solucionar tanto debara-juste en centralato?
A vos manos me encomendo rozando un padrenuetro.
No se nada der nuevo dueño caseta. ¿Lamartes tuuuu.? Ya me dirras argo.
Jozu, se me orvidava. Te comunicor que ya etoy liador con el jodidor moliniloor de traxifar carne. Pa prevas, tengor garatita de dos mueres, je, je, je.. Si lo tronxo unor de nuevera me casquillo... je,je,je...
Ya e conbrado abanico guiguante para hacer ventorros para er veranoo ¡Ojo! no peos...
Coretor faltometro ordinadorio no fruciona. Pedonarrr si colado arguna frata ortofri-graficas.
Vesorros pa toos y epero contetes mai rapito, que María perde pracienca y mai rayo parto escobra a pronto venir a mi cocorota
Agapito
La morena dobló el papel, lo metió nuevamente en el sobre y dijo:
-¿Y bien? Qué le parece a usted. ¿Se da cuenta de que ha dejado a la altura del betún nuestra cultura a los ojos de todo el Mundo?
-Bueno, bueno... La culpa no es mía... La culpa la tiene mi amigo que debe de tener un «ordinador» que no funciona bien y pone las letras como le da la gana... Ahora comprendo porque me lo ofreció tan alegremente... ¡¡El muy cabrito!! Pero... Sigo sin comprender lo de las preguntas...
-Las preguntas fueron hechas para saber si este e-mail había sido manipulado... Pero sus respuestas nos ha confirmado la verdad de lo ocurrido... Usted, verdaderamente fue quien...
-¡¡No, no y no!! -cortó alterado Agapito- Digan al «Menestro» que el lioso ha sido mi amigo y, si investigan, seguro que también está metido en el ajo ese que cuenta mis cosas...
-Tomamos nota de sus descargos y trataremos de hacer un desmentido que, en este país, la cultura no está por los suelos. Aclararemos quien es usted y asunto solucionado...
-Sí, sí... Que se entere todo el mundo que con el Agapito no se juega...
Las dos hermanas se marcharon y al salir del ascensor sus histéricas risas llamaron la atención de María que, en aquellos momentos, estaba esperando el ascensor. Levantada su curiosidad les preguntó:
-¿Qué pasa? ¿Se puede saber de que va el chiste?
-¿Vive usted aquí? -le preguntó la rubia.
-Sí, vivo en aquí... ¿Ocurre algo?
-Nada, señora. Sólo que nos lo hemos pasado muy divertido con un tal señor Agapito...
-Sí, sí -dijo la morena metiendo baza- Sobre todo con lo de querer meterse en la cama... ¿Verdad hermanita?.
-Sí, claro. Como no estaba su mujer en casa el tío pensó que nosotras...
-¡¡No sigan, no sigan!! Dijo María subiéndole la sangre a la cabeza-. Ahora mismo subo y pongo en su sitio a ese sin vergüenza...
Las chicas iban a decir algo, pero María desapareció en un santiamén al cerrarse delante de ella las puertas del ascensor
-Cariñin, cariñin... ¿Eres tú? -dijo con voz cariñosa Agapito al oírla entrar- ¿Qué cuentas de tu madre? ¿Buenas compras en las rebajas?
-Mi madre... ¡¡La madre que te parió!! ¡¡Sin vergüenza!! «Cariñin... cariñin...» ¿Te crees que estoy en la higuera? Eso se lo dirías a esas pelanduscas que te has metido en la cama durante mi ausencia.. ¡¡Y en mi cama!! Con migo, El SEÑOR... ¡ni MU!, pero con esas...
-Mujer, espera, espera..., que no es lo que parece... Esas chicas eran las secretarias del «Menestro de escultura» que...
-¡¡Ajá!! ¡Encima pitorreo! ahora mismo vas a la tienda y te traes un par de escobas...
-Mujer, no sé para que las querrás, tienes dos en la cocina... Y eso, no sé ahora a que viene a cuento...
-¿No lo sabes? Pues te vas a enterar cuando, este par que dices que tengo en la cocina, queden hechas puré, una sobre tu cabeza y la otra... ¡¡Dios!! ¡Y en mi cama!.
-¡María, que no es lo que tú te crees...! ¡No, en los cojonetes no... Maríaaaaa!
-Le echaría una bronca de mil demonios...
-¿Y eso porqué? Preguntaron ambas a la vez.
-Jolines! Pues poco poderoso es cuando tiene que saber de sobras que a mí lo que me va es la cerveza.. ¡Mira que ponerme una botella de agua! ¡¡Anda ya!!.
-Ahora una pregunta personal: Se va a la cama y en vez de su mujer encuentra a otra. ¿Qué haría usted?.
-Bueno, eso ya me pasó en un hotel. Me equivoqué de habitación y al entrar no encendí la luz para no despertar a mi mujer. Me metí a la cama y me dormí. Pero la que durmió a mi lado era una viejecita de 80 años que ni se enteró, seguramente, por ir atiborrada de tranquilizantes.
-Pues, en el caso que le exponemos, le aclaramos que la mujer tiene 18 abriles, pura y santa como una virgen y...
-No sigan, que esta breva no caerá... Así que pasemos a otra pregunta. Además, ahora que ya me he repuesto de la impresión que me causaron al abrir la puerta... Díganme; ¿No me estarán liando para meterse en mi cama y...
-¡Nada de eso! Nosotras no somos...
-Como que mi mujer no está en casa yo.., Yo pensaba que...
-Pues para sacarle de dudas le vamos a ser sinceras... ¿Te parece bien hermanita?
-Sí, sí... -respondió su hermana.
-Vera, señor Agapito. Nosotras somos las secretarias del Ministro de Cultura, mejor dicho; su mano derecha...
-No me lo puedo creer...
-Tan cierto como la gaseosa que nos ha traído.. Aquí tiene nuestras credenciales...
-¿Y qué diantres pinto yo con el «Menestro» de Cultura?.