Su padre
era un modesto tejedor y le dio una educación deficiente, obligándole
a trabajar de aprendiz en su taller cuando todavía era muy niño.
La mayor afición del muchacho era la mecánica y muy pronto
concibió el propósito de perfeccionar aquellas imperfectas
máquinas que funcionaban en el taller de su padre. Aquel propósito
llegó a convertirse en obsesión y llenó de dificultades
su vida, ya que, preocupado por su invento, no trabajaba y llegó
a carecer de lo más imprescindible para vivir. La necesidad le
obligó a vender las dos máquinas que heredó de su
padre, al morir éste, y después a mendigar trabajo en otros
telares.
Edición
nº 105 - 15 Oct./15Nov./2003
El
inventor del telar mecánico
El
primer telar mecánico construído por Jacquard
Se casó, tuvo un niño, tomó parte en la revolución
a las órdenes de Dubois. Vio morir a su hijo en el combate, ascendió,
llegó a sargento, desertó, pasa mil calamidades
Y, a
todo esto, el sueño del telar mecánico no se apartaba un instante
de su mente.
Había realizado ya muchos intentos, todos con escasa fortuna. Por
fin en el año 1801, el telar mecánico estaba inventado.
Se exhibió en la Exposición de la Industria Nacional de París
y obtuvo una modesta medalla de bronce.
Protegido por el emperador, Jacquard pudo trabajar sin agobios y pudo perfeccionar
su invento. Aquel si que era el telar que Jacquard había soñado.
Jacquard falleció el 7 de agosto de 18
El
7 de julio de 1752 nació en Lyón Jacquard, el que con su invento
había de revolucionar la industria del tejido.