A punto de lograr la perfección
en los vehículos automóviles, no ha habido más remedio
que reconocer que los nuevos coches resultan feos. No parecen coches;
les falta algo, y este algo es el caballo que arrastra los carruajes sin
mecanismo; completa su conjunto estético y sirve, no pocas veces,
para que los accidentes de la calle no tengan toda la gravedad que pudiera
revestir.
Por esto, sin duda, se ha pensado en salvar la deficiencia dotando a los
automóviles de caballos mecánicamente automóviles
también, y en cuyo interior funciona un motor a gas o eléctrico,
sostenido, como todo el jaco, por dos ruedas.
Mr. Mille, el inventor, exhibe los primeros modelos de su ganadería
en la Exposición Universal de París.
Así fue publicado en el año 1900
