Roby era un robot muy especial... Era especial por su forma aerodinámicamente humana... Además, era parte de la última generación de robots especializados en la cadena de almacenamiento de chatarra espacial... Es decir, que Roby, era un basurero.
Su trabajo consistía en seleccionar la chatarra espacial que otras máquinas, tan avanzadas, incluso mucho más que él..., tenían que recoger del espacio que, como si se tratara de un cinturón, rodeaba nuestro viejo y cansado mundo.
Un día... Sentado en su puesto de trabajo, seleccionando los trozos de satélite y otros hierros que pasaban por su cinta transportadora, Roby tomó conciencia que aquel trabajo que hacía era aburrido... Aburrido y sin sentido, hasta para un robot como él...
Y cuando empezó a tomar conciencia de que estaba pensando, sin que nadie lo programara, chispas y humo empezó a salir de su cerebro de sílice y chips, hasta que le dio un colapso y se paró. Acto seguido, llegaron los robots de mantenimiento del enorme almacén, donde chatarra y robots se aliaban, y recogieron al estropeado Roby para llevarlo al taller de reparaciones... Al fin y al cabo, Roby, aunque tenía apariencia semihumana sólo era una máquina y como tal debía tener arreglo. Pero... Por mucho que los robots mecánicos intentaron arreglarlo para la faena que hacía habitualmente, el robot, nada... Que éste no quería continuar con su aburrida labor, y cada vez que lo ponían en la cinta de la basura espacial, algo en él se volvía a fundir...
Llegó un momento en el que las máquinas robots, al ver que Roby ya no funcionaba para la labor para la que había sido creado, no supieron que hacer con él y lo dejaron en la sala de desguace, con otras piezas inservibles a la espera de que los humanos, que lo habían construido, decidieran su destino...
El Cuento por: Gracelia Docampo
Edición nº 86 - 15/Ene./15Feb./2002
Corazón de Lata
-¡Hola! -le dijo una tostadora vieja a Roby, cuando lo vio sentado entre el montón de chatarra-. Mi nombre es Tosty y soy el modelo 10.001 de mi serie de fabricación... -Y cantando su slogan de presentación, continuó- «Le doy, sabor a la vida. Saludo con cortesía... los buenos días. Y hago con primor... tostadas un montón...»
Roby, saliendo de su silencio y un poco más que asombrado le dijo:
-¡Te he dicho cientos de veces... ¡¡qué no me llames Ordi!! -refunfuñó un viejo ordenador saliendo de detrás del montón de chatarra, apoyado en una barra de hierro, a modo de bastón, medio renqueante y cojeando-. Te tengo dicho que me llamo Nador. Que suena como Napoleón. Así que deja la chorrada de llamarme... ¡¡Ordi!!.
-¡Hombre, Ordi querido, que ilusión...! -dijo a modo de chanza Tosty- ¡¡Has salido tú solito del rincón!!. Bueno, bueno.... Haya paz. Sabes que lo hago para que sonrías, hombre... Además... Mira, ha llegado un nuevo «trasto» al rincón de «no sabemos que hacer con esto» que también funciona... Pero, el pobre muchacho, tiene un problema existencial de cuatro pares de narices... ¡¡No sabe para qué trabaja...!! ¿A qué tú... OH... ilustre sabio entre los sabios puedes solucionar o al menos consolar al pobre Roby?
-Anda quítate de mi paso, ¡majadera!. Que si no fuera porque estás ya aquí, yo mismo te mandaría al desguace total...
-Oyeeee... que una hace lo que puede para pasárselo bien en este sitio dejado de la mano del hombre. Un poco más de consideración... ¡Vale!. Además, has herido mis sentimientos, viejo y chatarroso zoquete
-Esta bien. Perdona. -contestó Nador más calmado. Y dirigiéndose ha Roby le preguntó: -Y, dime forastero... ¿Qué problema es ese que tengo que solucionar...?
-Hombre -contesto Roby un poco cohibido-, no sabía que fuera un problema hasta que tu amiga ha hecho de mi aburrimiento un problema y...
-Primero; esta chiflada no es mi amiga... Es mi compañera de infortunio... que no es lo mismo. Y si tú, que eres un robot de basura, encuentra aburrido separar la basura... ¡sí que es un problema!. Así que Tosty, sigue teniendo buen olfato para los... infelices de este perdido lugar. Bueno, si quieres yo podría darte las razones de por qué tu faena era... es decir, es tan importante y por qué el hombre ha creado una máquina tan perfecta como tú... para recoger basura.
-¡AH! ¿Es cierto que tú sabes que importancia tiene ese trabajo mío tan... simple?
-¿Simple...? Me parece que no te enteras de nada. Bien, empecemos; Yo ya estoy un poco anticuado para tal efecto, pero creo que en un trozo de mi memoria aún corren datos referente a la basura espacial. Verás... Hubo un tiempo en el que el hombre llegó a la Luna...
-¡Eso es de primero... -contestó Tosty, que se había acercado de nuevo y enfurruñada continuó- Ahora si que veo por qué te dejaron arrinconado. ¡¡Camarada!!
-¡Anda, cállate! Tostadora vieja y mentecata... Escucha, y no me hagas perder más tiempo porque...
-Pues.. ¡Si tiempo es lo único que tenemos en este mugriento lugar...!
-Como te iba diciendo... -continuó resignado Nador, sin hacerle ya caso a Tosty- Después del primer alunizaje siguieron muchos más y como entonces el hombre estaba en el principio de la era moderna pues... dejaba en la órbita de la tierra sus pesadas y anticuadas naves. Luego, conforme avanzaba la civilización dejaba más y más trastos. Luego llegaron los satélites anticuados, naves laboratorios y un montón más de chatarra cubrió la órbita espacial de la tierra... Hasta formarse un enorme anillo alrededor del planeta, y esa es una de las causas de que, el hombre, casi no tenga aire para respirar. Por fin, al llegar a nuestro tiempo, como el hombre casi ha agotado a la vieja tierra... debe aprovechar todos los recursos a su alcance... ¡Y mira por donde! Ahora viene la parte en la que tú, mi querido Roby, haces tanta falta. Ya que, si no fuera por las máquinas y a Robots tan adelantados como tú, el hombre, pobre y débil criatura, no podría sacar partido a la chatarra espacial. Y entonces, el progreso... ¡Él hombre no lo permita! se pararía... y ni tú, ni ninguna máquina haría ninguna falta. Debes pensar que con esa chatarra que recoges se vuelven hacer máquinas como... ¡Tosty! que, aunque simples... son tan necesarias para la vida diaria, como lo puedan ser los más avanzados ordenadores... Se construyen casas en la Luna y se pueden hacer nuevas naves hacia nuevos mundos... donde máquinas y hombres pueden continuar su labor.
Nador enmudeció y cansado por el esfuerzo, pero satisfecho, se sentó encima de una recolectora anticuada de chatarra. El más absoluto silencio envolvió a los tres, mientras la singular reunión meditaba en tan mesiánicas palabras.
-¡Gracias! -dijo Roby que también estaba sentado en la recolectora- Gracias, amigos, por darle sentido a mi trabajo.
Roby, por fin se levantó con un destello rojo de sus infrarrojos ojos y latiendo su corazón de lata, con toda la felicidad que puede tener un robot, saludó a sus efímeros amigos con una inclinación de cabeza a modo de saludo, y acto seguido se marchó... ¡Silbando! hacia su puesto de trabajo.
Desde aquel día, Roby fue el más eficiente separador de basuras de su sección, ya que al ser un robot, trabajó sin descanso hasta que un día...
Pero, queridos amiguitos ese es otro cuento que os explicaré otro día... Sólo quiero recordaros que por simple que os parezca vuestra faena, siempre tiene un sentido y un motivo para la vida, vuestra vida.
¡OH!, Vaya. Perdona mis modales... Es que no te vi entre tantos... desperdicios. Claro que debí darme cuenta de que estabas aquí porque a ti se te ve reluciente, casi nueva...
-¡Es que estoy fabulosa! -contestó muy digna la tostadora.
-Y, si eres tan fabulosa ¿por qué estás aquí? -le preguntó Roby extrañado.
-Pues... -titubeó la tostadora y contestó entre triste y enfadada- Porque salió un nuevo modelo; la 20.002. Que, además de tostar con infrarrojos, también hierve los huevos dejándolos tiernos y sabrosos.. ¡Púag!. En fin, ¡¡Un asco!!. Pero son cosas del progreso. La moderna civilización... que deja caducas las cosas antes ni siquiera que se estropeen... ¿Y tú, por qué estás aquí...?
Roby se encogió de hombros con un gesto ambiguo y contestó:
-Porque me aburría mi trabajo. De pronto me di cuenta que mi vida no tenía sentido... Tú eres algo que da un servicio a la sociedad y eso está bien. Pero yo... ¿Qué importancia puede tener que una basura vaya hacia un lado o hacia otro... Qué más dará que sea cartón, hierro o lata... si todo es basura... ? ¡Y no veas la basura espacial! Todo está compuesto por circuitos que, al estar tanto tiempo alrededor del planeta, se han solidificado por el calor que da el sol y casi sólo es hierro... ¿Qué clase de importancia puede tener el trabajo que realizo?.
-¡AH...! -asintió excitada la tostadora iluminando sus tostadores-. Tú no eres un desecho, ni un modelo antiguo... Lo que me parece a mí es que... te hicieron demasiado tiquismiquis... Tú lo que tienes es un problema existencial y yo de eso no entiendo nada. Lo mío es tostar el pan en su justo punto; saber de qué está compuesto, si es de trigo, si es integral, de maíz, casero... la humedad ambiental. En fin, pregúntame lo que quieras sobre el sabroso y riquísimo Paaaan. Pero de problemas existenciales... ¡Nada!. Pero por aquí corre un viejo ordenador qué... tal vez...?
-¡Ordi! -gritó Tosty al viejo ordenador, cortando su conversación con Roby.- ¿Ordi...? -repitió melosa, la tostadora- Anda, sal de ahí.... Que tienes visitaaaaa....
-¡OOOOrrdiii! -volvió a chillar Tosty con toda la fuerza de su voz.
Y este cuento.... ¡Se acabó!
Dicen que era... Cuentan que era una vez...
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