Entonces, ¿porqué dijeron por la telé que todos los que tuviéramos
pesetas en casa; sea en huchas, bolsos viejos, en los bolsillos del «traje
de los domingos» etc. Que fuéramos al banco a cambiarlos rápidamente?
Consecuencia; colas larguísimas en los establecimientos bancarios. «Hombres hay que, si les pusiesen rabo, nada
les faltaría para asnos»
Solución: A los dos días volvieron a decir por los medios
de comunicación, «Quien monda mal, monda
dos veces» que no había prisa, que teníamos dos
meses... ¿Que nos pasa a los españoles?... Acaso ya ni «escurrimos»?
Tenemos que ir a «toque de pito»... «No
pidas al olmo la pera, pues no la lleva», pero además, «Ninguno de su serte está contento, y
lo están todos de su talento».
Hablando de «colas». ¿Saben qué pasó el
día 2 de enero en el Banco de España? Pues resulta que como
abren a las 9 , alguien pensó que si iba a las 8 ante la puerta podría
estar listo a las 930 y ya con sus pesetitas convertidas en euros,
ir tranquilamente a sus quehaceres. «Cada uno
sueña con lo que desea» Pero... Si... Si... «No
sabéis de la misa la media». Sin saber de donde salían,
el ante vestíbulo, mejor explicado, desde la puerta de la calle hasta
la otra puerta que da paso a las ventanillas, empezó a aparecer gente
sin saber de donde, y a formarse otra cola que, por supuesto, pasó
al interior del establecimiento antes que la de la calle. (¿Tienen
una puerta trasera para la gente importante?) «Cada
uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique». Mi
conocido estuvo de plantón hasta la 130 que fue cuando abrieron
en realidad.
Otra vez, los medios informativos: «Si sale
con barbas, San Antón, y sino, la Purísima Concepción»:
No guarden los «monederos» de las 2.000 ptas. En euros. Pues
parece que la gente los quiere guardar como recuerdo. ¿Recuerdo de
qué?... ¿De que ya hemos perdido, casi, nuestra personalidad
de españoles? «Oyen las voces, y no las
razones»
Alguien me contó, que cuando fue a buscar su primer cambio en monedas,
o sea el famoso monedero... delante suyo, una señora mayor pide su
cambio de las 2000 ptas. El empleado le entrega la bolsita, recoge las 2.000
pesetas y espera... La señora le dice: ¿Y el monedero?.. ¿Que
monedero? -contesta el empleado-. -El monedero que dicen por la radio que
dan con las 2.000 pesestas... ¡Señora! Es eso que tiene Vd.
En la mano! ¿Lo ve? Lea... ¡MONEDERO! -Quite, quite, esto es
una bolsa de plástico. Por la radio lo decían muy claro. ¡¡Un
monedero con euros!!
«Quieres ser muy conocido? ¡Mete ruido!» Y allí se quedaron discutiendo, pues a mi amigo lo atendió
otro empleado; pero tanto él como yo nos quedamos con las ganas de
saber como terminó el asunto. Se supone que el empleado bancario
sería una persona de recursos y saldría bien librado del problemilla. «Armas y dinero requieren buen manejo».
Como demostró, según cuentan, un mendigo que estaba situado
el día 1 de enero en un lugar estratégico de la Plaza Cataluña,
con dos alcancías o cuencos para que el público le pusiera
las monedas; delante de uno tenía un letrero que ponía, pesetas,
delante del otro, euros. «Tuyo o ajeno, no te
acuestes sin dinero».
Esto si que es estar al día y demostrar ingenio. «El
buen ingenio es don del cielo, y no la vanidad de padres y abuelos».
Quien en principio, pienso yo, que lo van a pasar mal, serán la amas
de casa pensionistas, las cuales tenían que «estirar»
al máximo la pensión y si querían ahorrar un poco tenían
que comparar precios. Ahora, hasta que no se acostumbren a la nueva moneda...
muy mal se lo veo para ahorrar. Pero «La necesidad
aguza el ingenio» y «Ni sopa de
agua, ni vino de sopa» y como «Más
sabe un experimentado sin letras, que un letrado sin experiencia» y seguro que «Llevando en todo un ten con ten, todo saldrá
bien» porque «No hay mal que cien años
dure» También, «Ni fíes,
ni confíes, ni prestes, ni des, y te saldrá la cuenta a fin
de mes».
¡¡FELIZ EURO!!
«La
primera intención es la mejor».
Parece como si fuera una obligación hablar de nuestra nueva moneda,
o sea,
LOS EUROS.
«Si os agrada esto, meted la mano en el cesto,
y si desto no os agradáis, no la metáis». Se
está hablando tanto de ella y de que si patatín... que si
patatán... «De las palabras, no el sonido,
sino el gemido». Por ejemplo: Se puede, hasta el 28 de febrero,
usar Ptas. para tus compras? SÍ!
El
Refranero