Por: Teresa Ciurana
Edición nº 86 - 15/Ene./15Feb./2002
Monedas...
Entonces, ¿porqué dijeron por la telé que todos los que tuviéramos pesetas en casa; sea en huchas, bolsos viejos, en los bolsillos del «traje de los domingos» etc. Que fuéramos al banco a cambiarlos rápidamente?
Consecuencia; colas larguísimas en los establecimientos bancarios. «Hombres hay que, si les pusiesen rabo, nada les faltaría para asnos»
Solución: A los dos días volvieron a decir por los medios de comunicación, «Quien monda mal, monda dos veces» que no había prisa, que teníamos dos meses... ¿Que nos pasa a los españoles?... Acaso ya ni «escurrimos»? Tenemos que ir a «toque de pito»... «No pidas al olmo la pera, pues no la lleva», pero además, «Ninguno de su serte está contento, y lo están todos de su talento».
Hablando de «colas». ¿Saben qué pasó el día 2 de enero en el Banco de España? Pues resulta que como abren a las 9 , alguien pensó que si iba a las 8 ante la puerta podría estar listo a las 9’30 y ya con sus pesetitas convertidas en euros, ir tranquilamente a sus quehaceres. «Cada uno sueña con lo que desea» Pero... Si... Si... «No sabéis de la misa la media». Sin saber de donde salían, el ante vestíbulo, mejor explicado, desde la puerta de la calle hasta la otra puerta que da paso a las ventanillas, empezó a aparecer gente sin saber de donde, y a formarse otra cola que, por supuesto, pasó al interior del establecimiento antes que la de la calle. (¿Tienen una puerta trasera para la gente importante?) «Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique». Mi conocido estuvo de plantón hasta la 1’30 que fue cuando abrieron en realidad.
Otra vez, los medios informativos: «Si sale con barbas, San Antón, y sino, la Purísima Concepción»: No guarden los «monederos» de las 2.000 ptas. En euros. Pues parece que la gente los quiere guardar como recuerdo. ¿Recuerdo de qué?... ¿De que ya hemos perdido, casi, nuestra personalidad de españoles? «Oyen las voces, y no las razones»
Alguien me contó, que cuando fue a buscar su primer cambio en monedas, o sea el famoso monedero... delante suyo, una señora mayor pide su cambio de las 2000 ptas. El empleado le entrega la bolsita, recoge las 2.000 pesetas y espera... La señora le dice: ¿Y el monedero?.. ¿Que monedero? -contesta el empleado-. -El monedero que dicen por la radio que dan con las 2.000 pesestas... ¡Señora! Es eso que tiene Vd. En la mano! ¿Lo ve? Lea... ¡MONEDERO! -Quite, quite, esto es una bolsa de plástico. Por la radio lo decían muy claro. ¡¡Un monedero con euros!!
«Quieres ser muy conocido? ¡Mete ruido!» Y allí se quedaron discutiendo, pues a mi amigo lo atendió otro empleado; pero tanto él como yo nos quedamos con las ganas de saber como terminó el asunto. Se supone que el empleado bancario sería una persona de recursos y saldría bien librado del problemilla. «Armas y dinero requieren buen manejo».
Como demostró, según cuentan, un mendigo que estaba situado el día 1 de enero en un lugar estratégico de la Plaza Cataluña, con dos alcancías o cuencos para que el público le pusiera las monedas; delante de uno tenía un letrero que ponía, pesetas, delante del otro, euros. «Tuyo o ajeno, no te acuestes sin dinero».
Esto si que es estar al día y demostrar ingenio. «El buen ingenio es don del cielo, y no la vanidad de padres y abuelos».
Quien en principio, pienso yo, que lo van a pasar mal, serán la amas de casa pensionistas, las cuales tenían que «estirar» al máximo la pensión y si querían ahorrar un poco tenían que comparar precios. Ahora, hasta que no se acostumbren a la nueva moneda... muy mal se lo veo para ahorrar. Pero «La necesidad aguza el ingenio» y «Ni sopa de agua, ni vino de sopa» y como «Más sabe un experimentado sin letras, que un letrado sin experiencia» y seguro que «Llevando en todo un ten con ten, todo saldrá bien» porque «No hay mal que cien años dure» También, «Ni fíes, ni confíes, ni prestes, ni des, y te saldrá la cuenta a fin de mes».
¡¡FELIZ EURO!!

«La primera intención es la mejor». Parece como si fuera una obligación hablar de nuestra nueva moneda, o sea,
LOS EUROS.
«Si os agrada esto, meted la mano en el cesto, y si desto no os agradáis, no la metáis». Se está hablando tanto de ella y de que si patatín... que si patatán... «De las palabras, no el sonido, sino el gemido». Por ejemplo: Se puede, hasta el 28 de febrero, usar Ptas. para tus compras? SÍ!
El Refranero
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