«El comer
sin trabajar y el trabajar sin comer, son dos cosas que deben desaparecer».
En Japón, los trabajadores hacen cola en las pizzerías los
días de cobro. En Sao Paulo, Brasil, se jactan los cariocas de
ser la ciudad del mundo que consume más pizza per cápita. «¿Quién dijo penas, mientras haya que comer
cosas buenas?». En los territorios del noroeste canadienses,
tramperos indios y miembros de la Policía Montada saborean juntos
esa masa caliente, en parte crujiente y en parte gomosa, con diferentes
sabores según los ingredientes. «Al que bien come y mejor
bebe, la muerte no se le atreve».
«No quieras mucho averiguar, que a veces quien escarba halla
lo que no quisiera hallar». Los norteamericanos (quién
si no?) encargaron un estudio para averiguar la razón del éxito
de dicho producto. Tras hablar con miles de consumidores, «Entre
las gentes, hay mil gustos diferentes»; y por medio del
ordenador llegaron a la siguiente respuesta: ¡¡Porque está
buenísima!! «De lo que me agrada una tonelada; de lo
que me enfada, o poco, o nada».
Aunque, «Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar». ¡Vaya chasco! No hacía falta tanto estudio, mi hija adolescente
me dio la respuesta cuando se lo pregunté. Está riquísima,
me divierte comerla y es barata... «Lo que gusta, a regla
no se ajusta; gusta porque gusta».
¿Cuál es el origen de este... plato? Se cree que viene de
la palabra "pitta" (pan delgado), de origen griego, palabra
que aun hoy se usa en la Italia Meridional. «Andar para ver
y ver para saber» El Mediodía italiano estuvo ocupado
por los griegos; una de las colonias más importantes era Neapolis
(ciudad nueva) hoy Nápoles. «Todo lo bello se desvanece,
pero la buena fama no perece».
Casi todos los expertos coinciden al reconocer en Nápoles la cuna
de la pizza clásica. La mayor parte de las pizzerías napolitanas
ofrecen de cuatro a seis variedades diferentes con una fina capa de ingredientes
muy simples; una de las más vendidas lleva solamente ajo, aceite
y sal. «Comer ajo y beber vino, no es desatino».
«Todo quiere maña, si no es el comer, que quiere gana».
Los soldados norteamericanos probaron la pizza en Italia durante y después
de la Segunda Guerra mundial, les gustó tanto..., «Comiendo
entra la gana», que al volver a su país la buscaron
en los barrios italianos para seguir consumiéndola.
«Nunca subirá gran cuesta quien mirare lo que cuesta».
La pizza se ha extendido por todo el mundo debido al comercio estadounidense,
«No hay pan sin afán» ellos, los norteamericanos,
nos han invadido Madrid, París, Londres... con este producto.
Un parisien dijo: Pronto no será la Torre Eiffel la que simbolice
nuestra ciudad, sino el cartel de una pizzería. «Que
buenos semos, mientras comemos».
En Londres, a pesar de las protestas de los británicos, «A
cada uno le gusta lo suyo»; las pizzas se han adueñado de
las preferencias de gran parte del público pues «Empezada
la torta, todo el que llega corta». Un cartel en una pizzería
promete: La versión inglesa, de una copia norteamericana del original
italiano. «A pregunta apresurada, respuesta bien pensada».
En España, la primera pizzería que se tiene noticia abrió en Madrid en 1959. «Entra con pie derecho, si quieres hacer
tu hecho». Los españoles hemos reinventado la "pizza
riojana" en vez de anchoas, chorizo y pimiento. «A quien
fue cocinero antes que fraile, en cosas de cocina no le enseña
nadie». En Japón las hacen con calamares, semillas
de soja, bambú... Los australianos, piña y los franceses
un huevo crudo en el momento de meterlas al horno. Los brasileños
les añaden ciruela e higos... «A falta de pan buenas
son tortas».
Y... ¿porqué no? Como alguien dijo: La pizza es sólo
pan, amor e imaginación.
«Yo tengo una condición que ni sé si es mala
ni buena: que teniendo la tripa llena, me descansa el corazón».
Y como «Coplas y refranes del polvo nacen» ,
ahí va uno que de tan cierto y antiguo, no puedo dejar de poneroslo. «Casi todo lo ganado, por la boca entra y se va por el escusado».