Por: Teresa Ciurana
Edición nº 98 - 15 Feb./15Mar./2003
CIVISMO

Una vez en marcha, y «Deseando bienes y aguantando males pasan su vida los mortales» pasado el tercero o cuarto cruce, observe de lejos a una pareja de mediana edad que, hacían gestos con los brazos como si saludaran pidiendo subir; el conductor, «Hombres sin defecto alguno, ninguno» siguió impertérrito y al pasar a su altura hizo sonar el claxon sonriendo, indignado, pues pienso que «Dios ayuda a los que se ayudan», me acerqué a su lado y le recriminé su actitud por no haberlos recogido además teniendo en cuenta el frío que hacía y «A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo».
¡Ah! No se preocupe, son mis padres y salieron a desearme suerte, hoy es mi primer día de trabajo. «Se quiere al hijo antes de ser nacido».
Más adelante, nos encontramos con un embotellamiento, al parecer un conductor novel «Ninguno nace enseñado», había derrapado y su automóvil producía el caos. «La desgracia prevista anda más despacio que la imprevista».
Como el tiempo pasaba, un pasajero se acercó a la puerta pidiendo bajar, «Quien no yerra no escarmienta».
¡No puede bajarse aquí! -dijo el conductor-.
¡Pero, si trabajo a un paso! -contestó el hombre. «La mejor lotería es el trabajo y la economía».
-Lo siento, oficialmente este autobús sólo abre sus puertas en las paradas -respondió el conductor. «Dios nos libre de un bruto con poder».
«Pájaros y hombres todos comen; pero no todos los pájaros cantan ni todos los hombres trabajan»; al fin entre dos o tres pasajeros convencimos al chofer que abriera las puertas, el hombre bajó; así mismo se apeó un guardia urbano que viajaba con nosotros y se puso a organizar el desembotellamiento; «A un mal otro mal; a un bien otro también» me admiró su civismo y amor a la profesión. «La defensa es natural», pero... una vez conseguido el hueco para que pasara el autobús, volvió a subir, dejando al resto de automóviles que se las arreglaran; era de los que... «En este mundo cada uno a su avío, y yo, como tonto, al mío».
«Quien vive como Dios manda, alegre anda». Porque... «Llevase el tiempo los días que ya parieron, y va trayendo otros preñados de misterio».
El Refranero
«Ser un hombre diligente ahuyenta su mala suerte»
Vivo en las afueras y el primer día de nevar decidí coger el autobús anterior al de mi horario habitual por si nos encontrábamos con algún problema de circulación y poder llegar puntual al trabajo, ya que...
«Dormir y guardar la era, no hay manera».
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