Una vez en marcha, y «Deseando bienes y aguantando males pasan
su vida los mortales» pasado el tercero o cuarto cruce,
observe de lejos a una pareja de mediana edad que, hacían gestos
con los brazos como si saludaran pidiendo subir; el conductor, «Hombres
sin defecto alguno, ninguno» siguió impertérrito
y al pasar a su altura hizo sonar el claxon sonriendo, indignado, pues
pienso que «Dios ayuda a los que se ayudan»,
me acerqué a su lado y le recriminé su actitud por no haberlos
recogido además teniendo en cuenta el frío que hacía
y «A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo».
¡Ah! No se preocupe, son mis padres y salieron a desearme suerte,
hoy es mi primer día de trabajo. «Se quiere al hijo
antes de ser nacido».
Más adelante, nos encontramos con un embotellamiento, al parecer
un conductor novel «Ninguno nace enseñado»,
había derrapado y su automóvil producía el caos. «La desgracia prevista anda más despacio que la imprevista».
Como el tiempo pasaba, un pasajero se acercó a la puerta pidiendo
bajar, «Quien no yerra no escarmienta».
¡No puede bajarse aquí! -dijo el conductor-.
¡Pero, si trabajo a un paso! -contestó el hombre. «La
mejor lotería es el trabajo y la economía».
-Lo siento, oficialmente este autobús sólo abre sus puertas
en las paradas -respondió el conductor. «Dios nos libre
de un bruto con poder».
«Pájaros y hombres todos comen; pero no todos los pájaros
cantan ni todos los hombres trabajan»; al fin entre dos
o tres pasajeros convencimos al chofer que abriera las puertas, el hombre
bajó; así mismo se apeó un guardia urbano que viajaba
con nosotros y se puso a organizar el desembotellamiento; «A
un mal otro mal; a un bien otro también» me admiró
su civismo y amor a la profesión. «La defensa es natural»,
pero... una vez conseguido el hueco para que pasara el autobús,
volvió a subir, dejando al resto de automóviles que se las
arreglaran; era de los que... «En este mundo cada uno a su
avío, y yo, como tonto, al mío».
«Quien vive como Dios manda, alegre anda». Porque... «Llevase el tiempo los días que ya parieron, y va trayendo
otros preñados de misterio».
«Ser
un hombre diligente ahuyenta su mala suerte»
Vivo en las afueras y el primer día de nevar decidí coger
el autobús anterior al de mi horario habitual por si nos encontrábamos
con algún problema de circulación y poder llegar puntual al
trabajo, ya que...
«Dormir y guardar la era, no hay manera».