«Antes que emprendas mide tus fuerzas». No era
muy fuerte, y tampoco tenía mucha práctica en hacer herramientas,
pero cuando vivía en la comunidad había observado al tallador
y prestado atención a sus explicaciones. «Mientras
puedo... ¿quién dijo miedo?»
Decidió trabajar en la playa del río, por eso rebuscaba
en el montón de desechos; necesitaba algo grueso que le sirviera
de yunque. «Quien mucho se apresura, no hace cosa segura».
Por fin dio con el hueso de una pata de mamut cavernario, esto le serviría
de apoyo. Lo arrastró para poder colocarlo donde tenía pensado
trabajar, «Lo que por la fuerza no se apaña, hay que
apañarlo con maña».... Mientras lo hacía,
el sol se reflejó en una piedra gris amarillento que relucía
por todas sus facetas. La había visto otras veces, y recordó
que una vez, le había traído suerte al recoger una de ellas.
La pequeña playa fluvial estaba llena de trozos de piedras gris
amarillentas de varios tamaños en las que antes no había
reparado.
Siguió con su tarea, terminó de arrastrar la pata de mamut. «No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo».
Aunque daba el sol, hacía frío y las piedras del suelo estarían
heladas; volvió a la cueva y se trajo una estera para sentarse
y también sus herramientas de encender el fuego y un poco de yesca;
cuando llevara un rato trabajando quizás cogiera frío y
era mejor tenerlo todo a mano. «Al cuerdo y al hábil,
todo le es fácil».
Se sentó en la estera, ya tenía los instrumentos para hacer
herramientas a su lado, puso el hueso de mamut entre sus piernas, se cubrió las rodillas con una piel de marmota..., «Al buen trabajador
todo le vale»; cogió el pedernal y lo estudió
como había visto hacer a su maestro, una vez escogido el ángulo
correcto, la colocó sobre el yunque y cogiendo la piedra-martillo
la sopesó hasta asirla convenientemente y se dispuso a asestar
el golpe... no pudo.
¿Que le pasaba? Broli no podía creer la inquietud que sentía...
¡No era una situación de peligro! ¿Porqué esta
comezón? Entonces recordó que el maestro siempre pedía
ayuda a su tótem antes de empezar la tarea. Seguramente era eso
lo que necesitaba.
Con su mano acariciando el amuleto que pendía de su cuello, cerró
los ojos visualizando al espíritu protector de su tótem.
El viejo mago le había dicho que su tótem estaba en su interior,
¡así lo creía!
«Quien quiera hablar con su dios, cierre los labios y abra
su corazón».
Hizo varias inspiraciones... lentas... No hizo ninguna petición
pero se había tranquilizado.
«Haz lo que debas, suceda lo que quiera». Cogió la piedra martillo empezando a trabajar el pedernal.
A medida que trabajaba caían lascas que luego podían ser
aprovechadas para hacer otros instrumentos o incluso puntas de lanza. «En toda piedra hay una estatua; el lance es sacarla».
Seguía trabajando, y en un momento dado, Broli no sabía
como, pero sucedió. Allí estaban todos los enseres para
encender fuego, preparados por azar, estaban en el lugar adecuado y la
«suerte» fue el elemento principal. «En esta vida
todo es verdad y todo es mentira».
«El uso hace diestro, y la destreza maestro».
Necesitaba el retocador para afilar la hoja que estaba terminando; alargó
la mano y cogió un trozo de pirita de hierro, en vez de la herramienta.
Cuando golpeó el pedernal, la yesca estaba al lado del yunque,
la chispa que saltó al golpear las dos piedras cayó en la
bola de fibras. Broli estaba precisamente pendiente del golpe. «Se
osado y serás afortunado». Vio la chispa caer en
la yesca, la vio arder un momento y la columnita de humo que provocó en ella antes de apagarse.
Tardó un rato antes de comprender lo que sus ojos habían
visto, miró la piedra que tenía en la mano, no era la que
tenía que ser, era una de las piedras brillantes de la playa...
Pero... ¡la piedra no arde! «A lo que no puede ser,
los hombros encoger». Algo produjo una chispa que había
chamuscado la yesca, al pasar el dedo por el agujero negro de la misma,
se puso negro de hollín...
«Quien tiene qué perder con prudencia debe proceder».
Reordenó los materiales para encender el fuego.
Volvió a coger las dos piedras y las golpeó... no pasó
nada... ¿pues qué se había creído?... ¿Magia?
Volvió a golpear más fuerte, la chispa saltó, pero
fue a parar sobre las piedras en el suelo... ¡Sí, era posible!
«La experiencia y la paciencia son gran ciencia».
Cambió de ángulo y repitió la operación, esta
vez la chispa cayó sobre la yesca, nuevamente chamuscó unas
hebras y se apagó rápidamente. Su curiosidad le animó
a probar de nuevo una y otra vez; con más yesca..., más
cerca..., golpeando más fuerte... Una y otra vez saltaba la chispa,
pero pronto se extinguía... No cejó en su empeño,
algo le decía que aquello era importante.... se daba cuenta que
estaba ante algo de la mayor trascendencia, sólo tenía que
saber manejarlo «No presuma de tener ciencia quien no tiene
experiencia»; de pronto se levantó un poco de viento
y este hizo que la chispa prendiera en varias hebras a la vez y luego
en las ramitas finas y secas que había puesto Broli rápidamente
encima. «Pequeñas astillas el fuego encienden, y los
grandes maderos lo sostienen».
¡¡Oh!¡ Sólo hay que soplar para ayudar a la chispa!
¡Así si que resulta fácil! ¡GRACIAS TOTEM!
«Así el mundo va andando; unas veces riendo y otras
llorando». Y...
«Con esfuerzo y esperanza, todo se alcanza»
«El
tiempo pasado tuvo mucho de bueno y mucho de malo; el presente de todo tiene,
y el que vendrá de todo tendrá, porque dicha cumplida, sólo
en la otra vida».
Broli, se acercó al montón de piedras, huesos y maderas...
En aquel rincón de la playa del río se amontonaban los desechos
que éste arrastraba durante el deshielo a principios de primavera.
«El tiempo todo lo cubre y todo lo descubre».
«Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta».
Tenía que tallar unas herramientas para poder cazar, despellejar
y trocear un animal grande; caballo.., reno.., necesitaba comida para el
invierno.
«Por comer, ¡cuantas cosas feas se suelen hacer».